Di dos silenciosos giros de llave y levante un poco la puerta con el picaporte para que no rechinara, luego fui directo al baño a sacarme el olor a sexo de encima. Cuando termine de limpiarme la cara, apoye las manos en el borde del lavabo y me di cuenta que mis ojos tenían la misma miseria con la que me había marchado un par de horas antes. La misma que tenían, a mi pesar, desde hace ya unos cuantos años.
-¿Marcos? ¿Como estuvo el cumpleaños?
-Bien mama, a pesar de la nieve de espuma que odio, la pase bien.
Y con la misma capacidad con la que no me temblaba nunca la voz para mentirle a mi madre, mentí placer tantas veces en tantas camas.
¿Como fue que pasamos de la cama al taxi?
¿Cuando fue que las chicas dejaron su Dear Diary por zapatos de taco aguja?
No puedo dormirme…
Es que nos enseñaron tan mal a amar. La televisión, la calle, en nuestras propias casas,el amor simplemente lastimaba.
Crecimos con cierto rechazo a la idea de “hacer el amor” y comenzamos a tener sexo. Capaz por que al fin y al cabo resulta menos doloroso, menos implacable…Tenemos tanto miedo a arriesgarnos, a perder el orgullo, a desilusionarnos, a confiar…
Tres lloviznas y dos que no llegaron a ser, todas en un mismo mes. Y si, muy probablemente no hay dolor, pero hay vacio. Ese vacio del que veníamos huyendo ni la mas loca fantasía lo descarta.
Pero resulta inevitable no enredarse en eso del amor, cuando querremos refugiarnos en la trinchera de alguna habitación, el arma mas factible jamás creada (la mirada de un amante) vuelve a dar en el blanco. Y nos vemos otra vez en guerra…Somos tan humanos.
¿Como, cuando y por quien se llenara ese vacio?
¿Conseguiremos lo que buscamos?
¿Llegaremos a vincular el sexo con amor o seguiremos padeciendo el sexo sin dolor y el amor que hiere?
Veremos que sucede…pasado mañana.