
Son las once de la noche, los chicos duermen desde hace rato y mientras se pone las pestañas postizas frente al espejo del tocador del baño, Rosi recuerda a una amiga que siempre decía: una mujer no nace puta, la va haciendo la vida.
Es que el salario no alcanza ni para una semana, es por que el padre de sus hijos ya tenia una esposa, es por que la noche fue la única en dar una mano.
Termina de arreglarse sutilmente y se va al living a esperar que suene el portero, a ella siempre pasan a buscarla de su departamento, no es de las que se ofrecen tomando una esquina como vidriera. Esto no la hace menos puta pero si cuida mas su imagen… creo yo.
Nunca vuelve pasadas las tres de la madrugada, desbaratadamente firme su postura, con la incertidumbre apaciguada y desmarañada su dignidad.
Se da una ducha rápida y sale al balcón a observar el cielo, hace mucho que dejo de reclamarle sus sueños frustrados, su hombre ideal, la vida que nunca llego…Se limita simplemente a pensar en nada, a respirar profundo y a escuchar que le dice el silencio.
Es que el salario no alcanza ni para una semana, es por que el padre de sus hijos ya tenia una esposa, es por que la noche fue la única en dar una mano.
Termina de arreglarse sutilmente y se va al living a esperar que suene el portero, a ella siempre pasan a buscarla de su departamento, no es de las que se ofrecen tomando una esquina como vidriera. Esto no la hace menos puta pero si cuida mas su imagen… creo yo.
Nunca vuelve pasadas las tres de la madrugada, desbaratadamente firme su postura, con la incertidumbre apaciguada y desmarañada su dignidad.
Se da una ducha rápida y sale al balcón a observar el cielo, hace mucho que dejo de reclamarle sus sueños frustrados, su hombre ideal, la vida que nunca llego…Se limita simplemente a pensar en nada, a respirar profundo y a escuchar que le dice el silencio.