jueves, 3 de diciembre de 2009

Marcos solo quiere tomar té

Vuelvo ahora a imaginarme cosas.
Escucho voces, creo sombras...
Tomar mates con la incertidumbre y el te con la impaciencia te consume la cabeza.
Y yo ahora solo conservo la linea, bien escrita, de mi delgadez.
Bailar, invocar...no respondo.
Vuelvo a imaginarme cosas.
Y otra vez escribo.
Y mi letra afrancesada me cubre el brazo, la espalda
como tejiendo un manto para salir volando, o para ir a dormir.
Es lo mismo dormir y volar.
Y mi pica el cuerpo, mi incan los puntitos de las ies maleducadas.
Y me doy cuenta de que no he apagado todo, por que sigo escuchando voces.
Repaso el te.
Vuelvo a imaginarme cosas.
Y revoleo la cuchara que no sirve para nada.
Y me mojo el indice, se me mojan las oraciones.
Y con mi ropa interior pongo a lavar el saquito del te para que destiña su suerte.
Sigo bailando y se me engancha la g a la silla.
Las palabras me cubren cada vez mas rapido, no puedo mantenerme sentado, llega al cuello Mercedes y Rebeca Montiel ( la del amor imposible) me roza vilmente la boca.
Me miro al espejo para ver cuan cubierto estoy, en una mano tengo una taza de té y en la otra una taza de té, y mi ingenuidad cegadora lo completa todo. A que ironia he llegado de creerme justo, estar desequilibrado.
Me falta el aire, y todo lo dejo pasar por la boca...entran tantas palabras...
y voy a hacer mas te para pasar todo.
Salgo al balcon y ya es de mañana. Ya es de mañana y yo soy una cosa cubierta de palabras.
Me voy a bañar. Tengo mucha letra encima.