Deberá quererte de a poco para no mostrarse tan frágil y tan inútil.
Carga con un sabor a debilidad con notas de impaciencia. Y sus quemaduras confiesan que persiste al jugar con fuego, por lo que no va a esperar a que dejes tu corazón descongelando en la mesada.
Y te sigue los pasos y se desconcentra cuando tomas su mano, para reincorporarse vergonzosamente con un aura de estupidez que te resulta familiar.
Su sueño es tan profundo y esos ojos te esconden secretitos que no sospechas porque para su suerte, no entiendes las señas de alguien a quien mantienes (inconscientemente) ilusionado.
Pero los miedos son mas fuertes y los silencios obligados se plantean como inviolables.
Es el simplemente complicado circuito de lo que no se puede alcanzar...hasta que alguien cede. Lo cual dependerá de quien y en que medida persevere o, de quien y en que medida se deje tomar.
Es el cáliz de mis dudas saber como terminará el circuito. ¿ Quién bajara los brazos primero: el que quiere o el querido?
