
Fue mas que una opción. Bueno digamos que al principio no sabia muy bien con cual quedarme pero el supo ganarse su lugar. Tuve que adecuar su apariencia a la novela, cosa que no fue difícil por que había decidido formar yo también parte de ella. Uno sabe lo que busca...
¿Que sentí cuando lo tuve frente a frente por primera vez? Un escalofrió me corrió por la espalda. Era igual a como lo había escrito: su cuerpo, sus gestos... era casi el personaje perfecto. Y digo casi por que pensaba por si mismo.
Lamentablemente, y como escritor contemporáneo lo afirmo, la literatura de hoy permite moldear a los personajes tal cual queramos, sin embargo con el tiempo desarrollan una personalidad propia que supera a las intenciones del escritor y eso muy pocas veces es conveniente.
Ahí esta la viuda Renata, que cuando sus acciones dependían de lo que yo escribía cocinaba postres durante todo el día y la noche para enterrar el recuerdo de su amante. Ahora, como buena desagradecida , no hace mas que peinar su cabello y tararear melodías italianas.
El peor de todos: el cartero ingles Paul. Tenia como función desviar las cartas de una joven con las de su prometido, un soldado de la Primera Guerra Mundial. Cuando deje de darle protagonismo, el muy despechado fue con la joven y conto toda la verdad. Arruino la novela y se me prohibió escribir sobre amores en tiempos de guerra. Por lo menos hasta el próximo conflicto bélico.
Como le decía, el también tenia su propia personalidad, era lo único que yo no había proyectado y es por eso que costo bastante adecuarlo a mi novela. El esfuerzo valió la pena.
Si. La verdad que tiene razón. Pero no lo hice completamente por interés. Actualmente, no es posible vivir con el dinero que gana uno escribiendo, pero si puedo escribir un personaje que tenga suficiente dinero, ¿para que perder el tiempo?
Lo hice afortunado, triunfador, locuaz...Me debe mas el a mi que yo a el.
Claro que si, es lo que estaba diciendo. Además si no me hubiera sentido atraído no hubiese escrito todas las cosas que escribí. Si lee la novela vera que en relación a eso... nunca deje nada al azar.
Cada vez que escribía que me invitaba a cenar, a ir al cine o cualquier otro encuentro, sucedía. Eso si, siempre había un llamado o se sentía descompuesto o se olvido de sacar al baño al perro, que se yo, cosas así. Cosas que no las inventaba yo, salían de el, con un derecho que no recuerdo habérselo otorgado.
Un escritor como yo, que siente todo de una manera muy... sanguinia , por llamarlo de algún modo, se frustra al sentir que las cosas suceden exactamente como el no quiere. Para mi esa etapa fue bastante confusa. Imagínese no poder lidiar con algo que si no fuese por mi ni siquiera existiría. Comenzó a preguntarme: ¿Como hacer para volver a insertarlo en la novela y sacarlo de la realidad a la que se había infiltrado?
No. Fue mas adelante, ya había pasado el verano y comenzaba a escribir mas a diario. Había dejado su novela para volver a mis comienzos: los poemas. No pensé que iba a ser capaz de desprenderse completamente de lo que yo escribía. Creo que queda claro, que si bien es algo que yo comencé, desde el momento en que salió de mi historia el es dueño de si mismo.