-Hasta que abriste la puerta.-dije con tal vez un poco de demasiada soberbia.
-No encontraba las llaves.-se disculpo al instante.
-Estaba bromeando, no me hagas caso...por fin podemos conocernos personalmente.-agregue mientras lo examinaba con la mirada.
-¿Y que te parece lo que ves?-pauso mi recorrido justo cuando estaba llegando a la mitad...
-Una persona que va a quitarse de la puerta para que yo pueda entrar.
-¡Que descuidado estuve!, adelante señor...
[...]
Mientras mas miraba los espacios vacios en la decoración, mas gozaba de la soledad que me transmitía el departamento G.
-¿Te gustaría algo de tomar?¿Café, te..?-me ofreció, otra vez tomándome desapercibido.
-Preferiría un vaso de agua fría.-conteste.
-¿Estas apurado?
-Te avise que solo venia a saludar, además me parece que esta por comenzar a llover...-respondí con un tono un poco infantil.
-¿Y eso que?Si tenes miedo de mojarte podes quedarte a dormir.-añadió siguiendo mi juego.
-Ese no es el problema-y con tono aun mas desafiante-me puedo acostumbrar.
-¿Que queres hacer ahora?-pregunto sin vueltas con una sonrisa para calmar el nerviosismo que sentía al temer mi respuesta.
-¿A que velocidad pansas que voy?- respondí con un sarcástico tono de molestia por la pregunta.
-90-contesto luego de una delicada risa ante mi defensiva. Lo seguí con el gesto...
Y después de una pausa, lo mire fijo, me acerque a su rostro y cuando termine de recorrerlo con el olfato, mis labios lo besaron de la forma mas sensual que encontraron y al odio, como si fuera ayer, me acuerdo que le susurre despacio...
-120.
Y al instante comenzó a llover.