jueves, 25 de diciembre de 2008


Mercedes ubicada a la derecha de su madre en la mesa ostentosamente preparada para veinticuatro personas, ovbserva diez minutos antes del brindis navideño cada detalle de la tradicional cena en casa de sus abuelos paternos.
Su padre discute con sus tios el futuro de la nacion y la preponderancia adquirida de las provincias del oeste.
Su madre entre dientes maldice al sastre por las costuras incomodas en la espalda y a su cuñada por el escote de su vestido.
Mercedes disfruta del brillo, las luces, los perfumes...el aire navideño, compara las frutas brillantadas del pudin con las alajas colgantes de sus tias, sonrie escuchando los deseos prosperos de sus parietes quienes se ven el rostro solo para estas fiestas. Sonrie, sonrie y dirige su mirada hacia arriba y con atencion recorre hasta los pies el arbol decorado con seda de color rojizo y esferas de madera en tonos dorados. Del pecebre no entiende nada.
La hora llego...levantan las copas.
Arriba, alguna prima junto con algun santo espiritu encarga un Jesus para primavera.
Abajo, entre las piernas de su abuela, la botella de licor que esconde en sus enaguas deja un charco en el parquet.
Al centro ...de mesa tratan de apagarlo ante la ocurrencia de encender cinco velas decorativas rodeadas por muerdagos de papel.
Adentro, se dicen mientras acarician, besan, alaban...los comerciantes al efectivo recaudado.
-Mercedes te estoy hablando.
-Perdon mama...decias?
-Feliz Navidad, querida.
-Dulce Navidad para vos tambien.